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viernes, 28 de octubre de 2011

Denuncian el avance de doctrinas eliminacionistas en el Congreso


La Defensoría de la Vida Humana presentó un informe interdisciplinario, preparado desde la perspectiva del niño o niña por nacer, como aporte para el debate de los proyectos para legalizar el aborto a tratar por la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Nación.

     El informe describe los revolucionarios avances logrados por la Ciencia en los últimos veinte años y señala que los efectos de estos estudios obligaron a redefinir algunos conceptos que antes parecían inalterables. Desde que la ciencia facilita la sobrevida de niños en gestación alumbrados cada vez más prematuramente, según señala la Defensoría de la Vida Humana, el término "aborto" quedó limitado a la interrupción natural y espontánea de un embarazo.

     Es la Naturaleza quien aborta un proceso gestacional mientras que, si un embarazo se interrumpe voluntariamente, se estará entonces en presencia de una interrupción voluntaria del embarazo.

     Claro está que en ese caso habrá que diferenciar dos distintos supuestos: la interrupción del embarazo con la finalidad de preservar la vida de la madre y del niño (es el caso de la tan común intervención cesárea para adelantar el alumbramiento ante un riesgo para la madre o para el niño o niña en gestación) y la interrupción del embarazo con la finalidad de "eliminar" al niño o niña en gestación, aún cuando pudiera brindársele alternativas y terapias de sobrevida.

     En este último supuesto, ya sea que se provoque la eliminación del niño por nacer por medios mecánicos o químico- medicamentosos, la Defensoría califica esa conducta como "homicidio prenatal". En la medida que los proyectos que se intenta debatir en la Cámara de Diputados admiten la eliminación de niños o niñas por nacer como solución para las diferentes problemáticas de la mujer que allí se describen, sin contemplar sus derechos, la Defensoría de la Vida Humana los identifica como "eliminacionistas".

     El informe fue preparado por un conjunto de expertos en neonatología, biología humana, derecho y otras disciplinas afines todos integrantes de la organización de derechos humanos que lo presentó en el Congreso. A la Defensoría de la Vida Humana se le atribuye la enunciación jurídica formal de la Doctrina de la Conciliación de Derechos. Esta perspectiva admite el derecho de la mujer a interrumpir su embarazo en situaciones especiales, pero reconoce también y en igualdad de planos el derecho del niño o niña por nacer, aun aquellos concebidos como resultado de una violación, a continuar su proceso evolutivo y a lograr una vida en plenitud, exigiendo simultáneamente al Estado su obligación de brindarle la posibilidad de sobrevida y de poner a su disposición los medios técnicos de los que la Ciencia dispone.

     Esta organización cobró notoriedad hace algunos años cuando su doctrina de la conciliación de derechos se reflejó en el veto presidencial del doctor Tabaré Vázquez a la ley que pretendía autorizar el aborto en Uruguay, con base en estrictos argumentos de ciencia y de derechos humanos.

     La doctora Elisa Schaer, presidente de la Defensoría de la Vida Humana, señaló que la perspectiva del problema cambió y se enriqueció desde que es posible mantener en equilibrio la trilogía que conforman el derecho de la mujer, el derecho del niño por nacer y el deber irrenunciable del Estado como moderador y conciliador de todos los derechos.

     El informe presentado también denuncia que los proyectos que se intenta debatir pretenden crear un umbral temporal arbitrario recién a partir del cual se reconocería derecho a la vida del niño o niña en gestación. Antes de llegar a ese umbral temporal, los niños y niñas por nacer serían considerados simples cosas, es decir quedarían catalogados como "personas disponibles" cuya vida podría eliminarse impunemente por decisión de otros con condición de superioridad sobre ellos.

     A partir de ese escalón temporal, según los proyectos en tratamiento ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, se ganaría o se perdería arbitrariamente la condición humana, lo que configura un gravísimo precedente, pues con el mismo argumento podría mañana proponerse que se deje de considerar persona humana a quienes superen cierta edad, presenten alguna condición determinada de salud, pertenezcan a cierta etnia o que se encuadren en los parámetros de una determinada política criminal eugenésica, por ejemplo los que hayan cometido ciertos delitos.

     Informes: www.defenvida.org.ar .+
 
FUENTE: AICA 

miércoles, 12 de octubre de 2011

DECLARACIÓN SOBRE LA MUERTE DIGNA: Corporacion de Abogados Catolicos -

La Corporación de Abogados Católicos declara lo siguiente, con respecto a los proyectos presentados en la H. Cámara de Diputados de la Nación relacionados con lo que se considera una muerte digna:

1) Que el derecho a la vida, que preexiste a cualquier legislación positiva y que tiene su fundamento en la dignidad de la persona humana, es inviolable y entraña el deber de respetar la propia vida, de la que no se puede disponer, por cuanto el hombre no es dueño de sí mismo ni de su vida.

2) Que el abandono del principio de la indisponibilidad de la vida humana podría llevar, más tarde o más temprano, al principio opuesto de la disponibilidad absoluta de la misma.

3) Que quien resuelve quitarse la vida no está renunciando al derecho a la vida, sino a la vida misma, y con ella, a la libertad que se proclama defender, que ya no puede ser ejercida por quien tomó esa decisión y la ejecutó.

4) Que el derecho a la vida es de carácter absoluto, y superior a los principios de autonomía y de libertad de
las personas, que cuando chocan con el valor vida, deben subordinarse a ésta.

5) Que por la dignidad que tiene y corresponde a toda persona humana, le asiste el derecho de que se respete su vida desde el comienzo de su existencia hasta su conclusión en forma natural, por oposición a provocada, lo que es así con independencia de su condición, de su estado de salud, de su raza y de cualquier otra circunstancia.

6) Que el ser humano moribundo debe ser más que nunca respetado en su dignidad ontológica y moral cuando se encuentra en situación indigente y frágil, respeto que exige que se proteja, cobije y acoja su vida, precisamente cuando se encuentra en su condición más débil y amenazada.

7) Que el derecho a una muerte digna debe ser entendido en el sentido de morir serena y naturalmente, en el momento en que la muerte llega, sin que nadie la adelante en forma artificial y sin sufrimientos inútiles o innecesarios, acompañado de sus seres queridos y manteniendo una relación enriquecedora con las personas que lo rodean, confortado espiritualmente, en paz consigo mismo y con Dios.

8) Que una muerte digna implica evitar que se practiquen al paciente tratamientos desproporcionados y extraordinarios en relación con su estado de salud que a nada conduzcan y que sólo vayan a producir una prolongación precaria y penosa de la existencia.

9) Que la muerte es un hecho inevitable de la vida humana, constituyendo el denominado encarnizamiento terapéutico una situación contraria a la dignidad del enfermo y al deber moral de aceptarla.

10) Que el paciente tiene el derecho de requerir la aplicación detratamientos paliativos, que eviten el dolor y la ansiedad producida por la proximidad de la muerte.

11) Que el derecho a una muerte digna constituye una cuestión ajena a un inexistente derecho a morir, que es el que con una mentalidad eutanásica pretenden tener quienes sostienen que tienen derecho a disponer de su vida, quitándosela o haciéndosela quitar por un tercero por su propia y exclusiva voluntad y sin condicionamientos.

12) Que aun en el supuesto de que se considere irreversible en un período de tiempo mayor o menor la muerte de un enfermo terminal, no resulta moralmente admisible la discontinuación de la nutrición e hidratación artificiales, por cuanto ello constituye el soporte básico para la supervivencia, contribuyendo su supresión a acelerar en forma innecesaria su muerte, sin beneficio alguno para el paciente.

13) Que el derecho a una muerte digna no está relacionado con el hecho de morir, sino con la forma de hacerlo.

14) Que no puede confundirse el derecho a morir con dignidad, con la dignidad que tiene y le corresponde a cada persona humana por el hecho de ser tal, existiendo una diferencia radical entre dar la muerte y consentir el morir, ya que el primero es un acto supresivo de la vida, mientras que el segundo es aceptarla hasta la muerte.


Cosme Maria Beccar  (Secretario) ;  Varela Eduardo A. Bieule (Presidente)

martes, 12 de abril de 2011

Muertes por desnutrición


La vida se encuentra amenazada en muchas circunstancias. También cuando está empezando. Me cuesta –me duele– poner en palabras esta realidad pero hay que decirlo sin vueltas.
Desde el comienzo del embarazo hay riesgos en las mamás indigentes. Muy probablemente pagarán las consecuencias sus hijos, siendo niños pobres y desnutridos, quienes al crecer y hacerse más grandes, enfrentarán la violencia que desprecia la vida: las adicciones y los traficantes de la muerte. Serán los mismos que viven en la calle o hacinados sin vivienda digna, los ancianos abandonados por su familia y por la sociedad…
Perdón por repetir, pero duele describir estas realidades, que son historias verdaderas con rostros concretos, con nombre y apellido, con DNI, como vos o yo.
Hay muchos que no pueden gozar de la belleza de la existencia, de lo lindo que es vivir. Las causas están ligadas a la pobreza y a lo que llamamos exclusión social. Son aquellos que han quedado “fuera del sistema”. Para ellos no hay lugar. Son considerados sobrantes o descartables. Como si molestaran al conjunto social, se les hace sentir que están de más.
Hace poco participé de una reunión acerca de la situación en América Latina de los derechos humanos, y en particular de los más pequeños. Una mujer que consagra su vida a los niños en riesgo dijo algo así: “Lo que sembramos en los niños desde la concepción hasta que cumplan 6 años de vida es lo que cosecharemos después durante toda la vida”.
Y nos hacía pensar en la propia experiencia, la de cada uno.
Es un llamado de atención a todos como sociedad, para redoblar el compromiso de sembrar ternura, verdad, justicia.
Podemos también preguntarnos por qué estamos viendo y sufriendo tantas expresiones de violencia, adicciones, abusos. ¿Acaso hemos sembrado para otra cosa? La sabiduría popular dice que “el que siembra vientos, cosecha tempestades”.
Nos duelen los niños que mueren en nuestro país a causa de no haber recibido alimentación adecuada la mamá durante el embarazo y el niño en sus primeros meses y años. ¿Son muertes inevitables? ¿O solamente estamos viendo un zarpazo más de las mellizas malditas, corrupción e impunidad, en las que muchas veces se sumen los organismos responsables del Estado?
La organización CONIN que preside el Dr. Albino de la provincia de Mendoza, dice en uno de sus estudios que en la Argentina sufren desnutrición 260.000 niños menores de 5 años. Una bofetada. Primero bofetada para ellos y sus familias; luego para quien quiera poner la cara.
Los desarrollos evolutivos que no se alcanzan a los 6 años quedan truncos para toda la vida. Hace unos meses, un funcionario del ministerio de Salud decía en un reportaje que en la Argentina el 8% de los niños no llegan a los 10 años de edad con la estatura física que hubieran podido desarrollar si se hubieran alimentado bien. Una consecuencia dramática de la injusticia, la inequidad.
La muerte y la vida están en pugna, en lucha a brazo partido. Y no es sólo una batalla individual; es de toda la sociedad, todos nosotros. Recordemos lo que nos contaba Patricia en su testimonio de hace algunos domingos de lo que dice el Talmud: “Quien salva una vida, salva a la humanidad entera”.
Alguna vez, ante una obra de arte hermosa —un cuadro o una escultura— me pregunté imaginariamente ¿qué sentiría el artista si pisotearan el cuadro delante suyo, el que hizo con tanto esfuerzo, talento, cariño? ¡Cuánto mayor no será el sentimiento de dolor de Dios ante la vida despreciada y escupida y pisoteada en tantos de sus hijos!.
Por eso San Juan, en una de sus cartas que forman parte de la Biblia, fue tan contundente: “El que dice: Amo a Dios, y no ama a su hermano, es un mentiroso”. (1 Jn. 4, 20)

Mons. Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú, 10 de abril 

domingo, 20 de marzo de 2011

DÍA DEL NIÑO POR NACER



El próximo 25 de marzo, Fiesta de la Anunciación del Señor, se celebra el día del Niño por Nacer. Este día recordamos a Jesucristo, concebido de un modo único por obra de Dios, que comienza su existencia histórica en el seno de su Madre, la Virgen María. Ese día, precisamente, ha sido elegido para celebrar el comienzo de la vida con todo lo que ello significa. La vida humana no es una especie más dentro de la naturaleza, sino una realidad única y personal con un destino trascendente.

Toda la grandeza humana y espiritual de esta vida ya está presente en la fragilidad del ser naciente. Frente a una mentalidad que trata de disminuir la gravedad moral y jurídica del aborto, sentimos la necesidad de dar razones de esta verdad, como así también, de motivar el compromiso que su defensa implica.

El adelanto de la ciencia no deja lugar a dudas sobre la existencia de vida humana desde el embrión, se habla, por ello, de los derechos de un nuevo ser. Es más, se habla del estatuto ontológico y jurídico del embrión. No defendemos una ideología entre otras, nos compromete la realidad de un nuevo ser en su primer derecho, que es el derecho a la vida. Hablar de un derecho para sostener el aborto no es correcto ni justo, porque no se tiene en cuenta la existencia del nuevo ser. La justicia tiene por objeto dar a cada uno lo que le corresponde. Por ello, en este caso, el derecho a la vida del ser concebido no puede quedar supeditado a una decisión. No se puede hablar de un derecho a decidir cuando estamos ante un ser que necesita, precisamente, la protección de su vida, su primer derecho. Hay una prioridad jurídica que le corresponde, y que la sociedad y el Estado deben tutelar con sus leyes. Esta reflexión puede parecer dura, pero nace de la exigencia moral y jurídica que le corresponde al ser concebido.

Esto no significa ser insensibles frente a la incertidumbre que pueda presentar un embarazo, por el contrario, debemos crear las condiciones que prevengan y acompañen a la mujer, pero respetando siempre la dignidad del nuevo ser. Cuidar al niño por nacer implica, en primer lugar: "cuidar a la madre, promoviendo un embarazo saludable, velando por su alimentación y atención sanitaria, tanto de la madre como de su hijo" (CEA). Este tema tiene, necesariamente, una dimensión política e institucional porque en él se define no sólo una vida sino la equidad jurídica de la sociedad. No es un tema menor. Las leyes justas tienen un valor pedagógico y ejemplar. El valor de la vida humana, que es anterior a un planteo religioso, compromete los poderes del Estado. Para un cristiano, además, esta realidad está iluminada por su fe. Por ello, no es coherente un cristiano, o un político cristiano, que no asuma su responsabilidad en proclamar y defender la vida concebida. Una fe que no esté presente en todas las instancias de la vida, sobre todo en aquellas que hacen a la defensa de la vida humana en sus momentos de mayor fragilidad, es una fe que no ha sido plenamente asumida.

Queridos amigos, para celebrar el día del Niño por nacer los invito a participar de la Santa Misa que celebraré el próximo 25 de Marzo en la Iglesia Catedral, y en la que bendeciré a las madres que estén esperando el nacimiento de sus hijos. Reciban de su Obispo mi bendición en el Señor Jesús y María Santísima.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

SEMANA DE LA VIDA

En el marco del Año de la Vida, propuesto por SS Benedicto XVI y en la semana en que se celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor y el Día del Niño por Nacer, se han programado las siguientes actividades:

CINE–DEBATE: Proyección del documental “El grito silencioso”, Lunes 21 de Marzo, 19,30 hs. Sala Garay (San Martín 1540 Santa Fe) Invitación a público en general.

ECOGRAFÍAS EN VIVO: Miércoles 23 de Marzo – Sala Garay.
Invitación Especial para todas las instituciones educativas.
Para anotarse, comunicarse con la Junta Arquidiocesana de Educación (por mail o teléfono), desde allí se irá comunicando el horario correspondiente. Para realizar la inscripción se solicita comunicar el número exacto de alumnos y adultos acompañantes.

DÍA DEL NIÑO POR NACER: 25 de Marzo, 20 hs. Misa en la Catedral Metropolitana. Se solicita llevar ropa para bebes y madres embarazadas, para Grávida.

CANTATA POR LA VIDA: 27 de Marzo, 21 hs. Patio Catedral. Entrada libre y gratuita, se solicita colaborar con pañales y leche en polvo, para Grávida.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Asignación por hijo a embarazadas, un no al aborto

El dirigente laico Guillermo Cartasso, presidente honorario de la Fundación Latina y profesor de la Universidad Católica Argentina, afirmó que "es alentador que la Presidenta de la Nación extienda la asignación universal por hijo a las embarazadas no sólo porque es un valor en sí mismo sino porque reconoce que la vida humana empieza desde la concepción".
Agregó además que con este anuncio "se da por tierra la pretensión de aprobar el aborto, palabra eufemística que esconde la violación del primero y fundamental de los derechos humanos como lo es la vida del ser inocente e indefenso que aún no ha nacido".

El doctor Cartasso destacó este "paso adelante" desde el Poder Ejecutivo que "siempre debe ser custodio tanto de la vida e integridad de la madre como la de su hijo no nacido pero sí concebido y con derecho a nacer".

"Es increíble y contradictorio que algunos sectores ídeologizados pretendan legitimar el aborto mientras enarbolan derechos humanos indiscutibles", concluyó.


Un pedido hecho por Mons. Lozano     
En noviembre pasado, en el marco del Día Nacional del Enfermo, monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú, manifestó que la "asignación universal por hijo" que concede el Gobierno debería entregarse a las madres que se encuentran embarazadas porque el niño por nacer ya es un ser humano.
Al recordar el lema de la jornada, "Niños sanos, esperanza de la Patria", monseñor Lozano sostuvo que "la niñez es el tiempo en el que se incuban y amasan silenciosamente las oportunidades del futuro de cada niño y con él el futuro de la Patria".

M
onseñor Lozano advirtió que "sólo una sociedad enferma puede descuidar a los más pequeños y débiles. Sólo una sociedad enferma puede enfermarlos con un cielo sin estrellas y una mesa sin sonrisas y sin pan".
Fuente: AICA , 2/03/2011

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Oración de Benedicto XVI al inicio del "año de la vida"



"Señor Jesús, que fielmente visitas y colmas con tu presencia la Iglesia y la Historia de los hombres; que en el admirable Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre nos haces partícipes de la Vida divina y nos haces pregustar la alegría de la Vida eterna; te adoramos y te bendecimos. 

Postrados ante Tí, fuente y amante de la vida realmente presente y vivo entre nosotros, te suplicamos. 

Despierta en nosotros el respeto por toda vida humana naciente, haciéndonos capaces de apreciar en el fruto del vientre materno la admirable obra del Creador, dispón nuestros corazones a la generosa acogida de todo niño ante la vida.

Bendice a las familias, santifica la unión de los esposos, haz fecundo su amor. 

Acompaña con la luz de tu Espíritu las decisiones de las asambleas legislativas, para que los pueblos y las naciones reconozcan y respeten la sacralidad de la vida, de toda vida humana. 

Guía la obra de los científicos y médicos, para que el progreso contribuya al bien integral de la persona y ninguno padezca supresión e injusticia. 

Obsequia caridad creativa a los administradores y economistas, para que sepan intuir y promover condiciones suficientes para que las jóvenes familias puedan serenamente abrirse al nacimiento de nuevos hijos. 

Consuela a las parejas de esposos que sufren a causa de la imposibilidad de tener hijos, y en tu bondad provee.

Educa a todos a cuidar a niños huérfanos abandonados, para que puedan experimentar el calor de tu Caridad, el consuelo de tu Corazón divino. 

Con María, tu Madre, la gran creyente, en cuyo vientre has asumido nuestra naturaleza humana, esperamos de Ti, nuestro único verdadero Bien y Salvador, la fuerza de amar y servir a la vida, en espera de vivir siempre en Ti, en la comunión de la Santa Trinidad. Amén "


Versión publicada por ACI prensa

lunes, 22 de noviembre de 2010

Vigilia por la Vida


El próximo sábado 27 de noviembre el Papa Benedicto XVI   presidirá una "VIGILIA DE ORACIÓN POR LA VIDA", con ocasión del inicio litúrgico del tiempo de Adviento.

El lema que ha elegido para esta jornada es: “LA DEFENSA DE LA VIDA QUE NACE”. En la convocatoria a participar de la misma se señala que  "todos nosotros somos concientes de los peligros que amenazan hoy la vida humana a causa de la cultura relativista y utilitarista que ofusca la percepción de la dignidad propia de cada persona humana, cualquiera que sea el estadio de su desarrollo. Estamos llamados más que nunca a ser “el pueblo de la vida” (Juan Pablo II. Encíclica Evangelium vitae, n. 79) con la oración y el compromiso". 

La Iglesia Santafesina se unirá a dicha vigilia en sus diferentes parroquias. Monseñor Arancedo manifiesta que "esta iniciativa nos ayuda a profundizar el sentido único e irrepetible de toda vida humana. Además de la oración, que es la base de toda acción cristiana, como de la clara palabra docente, debemos comprometernos en todo aquello que esté a nuestro alcance para acompañar la vida naciente".

jueves, 7 de octubre de 2010

EL ABORTO ¿ES UN DERECHO?

     por el Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz José María Arancedo

En el marco del Mes de la Familia quiero referirme a un tema actual que se lo presenta como un derecho, en este caso de la mujer, y que la sociedad debería garantizar con sus leyes. Me refiero al tema del aborto. Creo que todos coincidimos en que estamos ante una situación límite y no querida, entiendo que nadie quiere abortar; pero nadie, tampoco, puede negar actualmente la existencia de una vida nueva a partir de la concepción, es decir, estamos ante un ser vivo que tiene su propia identidad genética.

El embrión no es un fragmento de la madre, es un nuevo ser perfectamente individualizado con su propio ADN. En los modernos sistemas jurídicos, el ADN se ha convertido en la “prueba reina”, para determinar la identidad y los derechos de las personas desde su concepción.

Lo dramático de una situación no puede alterar o desconocer lo que es propio de cada ser en cuanto sujeto de derechos. Para este ser ya concebido su primer derecho es, precisamente, el derecho a la vida. Esto no es quitar un derecho a alguien, sino defender el derecho de alguien.
Hecho que trasciende lo individual
A la sabiduría de la ley le corresponde tutelar esta verdad que hace a la dignidad de todo ser humano. Esto no depende de una creencia religiosa sino de una realidad que, por su misma naturaleza humana y científica, reclama principios éticos que comprometen el ordenamiento jurídico de la sociedad. Estamos ante un hecho que trasciende lo individual o privado, porque está en juego tanto la vida de una persona como la cultura de una sociedad.

No puedo dejar de mencionar el testimonio de alguien que actuó con la serenidad y la firmeza que estos casos reclaman. Se trata de un médico que también es político. Me refiero al Dr. Tabaré Vázquez, presidente del Uruguay.
Al fundamentar su veto a la ley de despenalización del aborto llama la atención sobre un dato que no es menor: “En los países que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado”, y lo ejemplifica: “En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó y la cifra se mantiene, para concluir, la costumbre se instaló”.

Qué triste e injusto es escuchar: “La costumbre se instaló”, que equivale a decir, se ha instalado una cultura. La ley que penaliza el aborto tiene, por ello, una razón preventiva y pedagógica, en cuanto tutela y defiende el valor de la vida. Por ello va a concluir: “El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados”. He querido traer el testimonio de alguien que no habló desde una fe religiosa, sino desde su condición de profesional y de estadista.

Algunos para justificar el aborto sostienen que los embriones son sólo potencialmente humanos. No se puede fragmentar la vida humana, ella debe ser entendida como una totalidad dinámica que supone, tanto una identidad desde el origen como una unidad en su desarrollo, esto lo revela la existencia de un ADN que es único e irrepetible. No se puede decir que lo que aún no ha nacido o no conozco no existe.

Por otra parte, si bien el embrión humano es autónomo desde la concepción, aún no es independiente, es decir, depende del cuidado de su madre o incluso de la sociedad. Esta es su grandeza, pero también su fragilidad. Con sabiduría de estadista, Tabaré Vázquez concluía: “Es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos”. Cuando la realidad y el cuidado de la vida no es un límite legal, crece una cultura sin fundamento que hiere al hombre y empobrece a la sociedad.
Fundamento por el no
El aborto, ¿es un derecho? Si partimos del hecho comprobado científica y filosóficamente de que el óvulo fecundado inaugura una vida nueva que ya no es un fragmento del padre o de la madre, debemos concluir que las prácticas abortivas son injustificables e injustas y, por lo mismo, no son un derecho.
Tampoco se puede argüir desde la libertad de decisión de la mujer, porque se viola el derecho de un ser vivo que ya es persona. En nombre de la libertad de quién tiene poder y voz, no se puede negar el derecho de quién no tiene la posibilidad de hacerse oír.

Aquí entra el sentido y la finalidad de la ley, como un principio de equidad que debe regir la vida de la sociedad. Por ello: “Un Estado que se arrogue el derecho de definir qué seres humanos son o no sujetos de derechos, y que, en consecuencia, reconozca a algunos el poder de violar el derecho de otros a la vida, contradice el ideal democrático. En efecto, aceptando que se violen los derechos del más débil, acepta al mismo tiempo, que el derecho de la fuerza prevalezca sobre la fuerza del derecho” (Ratzinger J. “La sacralidad de la vida humana”).

Me permito sugerir la lectura de un pequeño libro que ha publicado el equipo de Pastoral Familiar de nuestra Arquidiócesis, y que lleva como título: “La vida humana en sus inicios: el problema del aborto y sus desafíos”.
Creo que tanto legisladores y políticos, como los simples ciudadanos, debemos asumir este tema con la responsabilidad cívica y moral que ello implica. Lo que está en juego son principios y comportamientos que hacen tanto al respeto por la vida naciente, como al nivel de una cultura que privilegia el primer derecho de todo ser vivo, el derecho a la vida.

Fuente: El Litoral 6/10/10