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sábado, 29 de enero de 2011

Las Bienaventuranzas


Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.»

Evangelio Comentado por: José Antonio Pagola

IGLESIA MÁS EVANGÉLICA
Al formular las bienaventuranzas, Mateo, a diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su estilo cristiano de estar en medio de una sociedad secularizada.
No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. El Evangelio sólo se difunde desde actitudes evangélicas. Las bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia mientras peregrina hacia el Padre. Las hemos de escuchar en actitud de conversión personal y comunitaria. Sólo así hemos de caminar hacia el futuro.
Dichosa la Iglesia “pobre de espíritu” y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.
Dichosa la Iglesia que “llora” con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.
Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.
Dichosa la Iglesia que tiene “hambre y sed de justicia” dentro de sí misma y en el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.
Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.
Dichosa la Iglesia de “corazón limpio” y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.
Dichosa la Iglesia que “trabaja por la paz” y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.
Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia, sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.
La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Sólo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿CÓMO PODEMOS COMPRENDER QUÉ ES LA SOLIDARIDAD?

"La solidaridad es una virtud que consiste en la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos". (JUAN PABLO II)

Si cerramos los ojos y pensamos en la palabra solidaridad, inmediatamente se nos presentarán imágenes relacionadas con el afecto, sentimientos que se materializarán en respiración profunda, y tal vez sin darnos cuenta nuestro rostro se distienda en una tímida sonrisa. 
¿Por qué percibimos estas sensaciones? 

Propia de su naturaleza y condición humana, la necesidad de asociarse con otro para lograr el bien común de ambos, surge y permite establecer vínculos motivados en la semejanza o en intereses compartidos. Cuando de ésta decisión de vincularse, nace el hábito perseverante de colaborar con otros sin que haya un vínculo directo entre todos ellos, y ese hábito es mentor de un profundo compromiso para llevar adelante acciones orientadas al bien común de todos los involucrados, hemos internalizado y exteriorizado la solidaridad.

Desarrollar esta virtud requiere de apertura mental y espiritual, capacidad para cultivar la empatía, para desprendernos de toda tentación a juzgar desde nuestra escala de valores. Pues, en el infinito devenir de la historia humana, (entendiendo ese devenir como el factor dinámico que permite fluír cambios en la realidad); podremos comprender lo efímero que es el presente, ya que dejará de ser tal inmediatamente y lo que es hoy, mañana puede cambiar y mientras se producen esos cambios la humanidad está “siendo”, en todos los modos en que puede llegar a ser la persona humana. 

Vernos en el otro, significa también reconocer que ese otro ser humano tiene nuestros mismos derechos, sin importar su raza, religión, condición económica, estrato social. La libertad la igualdad de dignidad y derechos son atributos propios de toda persona, sólo por su condición de pertenecer a la especie humana. El hombre como ser dotado de razón y conciencia tiene el deber moral de expresarse fraternalmente en su dimensión social. 

Caridad y solidaridad son dos aspectos de una misma actitud de vida, ambas se orientan al hombre como individuo y al grupo de individuos respectivamente, reconociendo los mismos derechos para todos los miembros que integran la comunidad sin distinciones entre minorías y mayorías. 

La solidaridad ha impulsado el avance de la humanidad a lo largo de la historia. Muchos luchadores anónimos dejaron a través de su conocimiento empírico sentadas las bases de logros para toda la humanidad, los que luego recogió el conocimiento filosófico creando las herramientas necesarias para la elaboración de leyes protectoras de derechos. 
Así llegamos al artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” estableciendo el fundamento de la solidaridad.

                                                  MARTHA DE PEDRO de ZAMARO 

miércoles, 28 de julio de 2010

29 de julio DÍA DE LOS VALORES HUMANOS

En 2003 se instituyó en Argentina, el 29 de Julio de cada año como el Día de los Valores Humanos. En nuestra "sociedad líquida" - en términos de Z. Bauman- en donde para muchos el nihilismo se presenta como una respuesta a los relativismos existentes, imperiosamente nos sentimos llamados a reflexionar sobre aquellas directrices que contribuyen a la autorrealización de las personas y de las comunidades. A continuación se transcribe un extracto de una conferencia dada por el español Francisco León García, que me pareció adecuada para el tratamiento de la temática 

Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, ha variado el criterio para darles valor a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio. El concepto de valor abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías.

En sentido humanista, valor es lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella; aquí se refiere a una perfección o excelencia . La práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad. Los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.(...)

El cultivo de los valores mediante la práctica de las diversas virtudes por el hombre, hacen de éste creyente o santo, pensante, artista, sociable, amante de sus tradiciones, político, patriota, sano o deportista, ecologista, bueno, libre, democrático, comprometido, etc. Lo cual no quiere decir que favorecer algún tipo de valores excluya o dé de lado a los demás valores. Si así ocurriera el hombre no se desarrollaría de manera integral, sino parcial. 

Una de las claves en la importancia de los valores, es que nos hacen convivir como seres humanos. El egoísmo y la mentira no hacen sino destruir a la sociedad, por eso no nos sorprendemos que el mundo vaya tan mal, parecer ser que ser bueno ha pasado de moda. Y es que los valores son la columna vertebral de una convivencia sana entre seres humanos, pero comenzándolo todo por la persona.

Mientras no resolvamos nuestra crisis de valores individual y nuestras acciones sean congruentes, seguiremos viviendo en un mundo donde es los mismo ser fiel que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador; todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor, etc. (Conferencia "La verdad" en V Jornadas de Caridad: "Los Valores de la Doctrina Social de la Iglesia", Jodar -2009)